lunes, 29 de agosto de 2022

El retorno

         El lunes 22 salgo para Cerdeña. Al principio ola vieja de más de un metro que va disminuyendo a medida que gano latitud. Inicialmente he puesto rumbo algo al Norte de Villasimius para salir de la zona Sur donde hay previsto viento del NW, a la tarde corrijo rumbo para ir directo al Sur de Cerdeña, donde llego a la mañana del 23. Fondeo en Villasimius y a dia siguiente salgo hacia Calasetta, donde llego a media tarde. Tras repostar y descansar salgo al día siguiente hacia el Sur de Mallorca, unas 250 millas. Hubiera preferido ir a Menorca, que está a unas 200 millas, pero la previsión indica el inicio de un Mestral para el día siguiente, cogería viento y ola de proa. El primer es muy tranquilo, la mar está plana, pero al inicio del segundo día empieza a soplar el viento, que de acuerdo a la previsión va rolando desde la amura de estribor, al través y finalmente por la aleta. Las últimas millas son muy incómodas, hay marejada con mar confusa, y me alegro mucho cuando al pasar el cabo Salina, extremo SE de Mallorca, quedo al resguardo. Echo el ancla en Es Trenc y me voy a dormir, que estoy cansado. El tiempo es tormentoso, la mayoría de barcos se van, yo me quedo. Al mediodía llueve intensamente en el interior de Mallorca,


    Al día siguiente voy a El Arenal, y de allí Sóller, pasando por Camp de Mar. En Sóller he reservado 3 dias en PortsIB, la intención es hacer la marcha Port de Sóller-Calobra y vuelta en barca. La distancia es de unos 18km, con un desnivel acumulado de más de 1500m. Es mucho, pero saliendo al amanecer pienso que podré ir a un ritmo que no me canse demasiado...  Pero no, las primeras horas del día hace fresco y la subida hasta el mirador de les Barques va bien. Voy a buen ritmo, a las 10 de la mañana ya estoy a la entrada de la reserva de la naturaleza. Pero a partir de ahí ya hace mucho calor, la subida al collado es muy dura, y cuando llego arriba tengo mucha, muchísima sed, pero ya he consumido casi todo el litro de agua que he llevado y quiero guardar el resto, todavía queda mucho camino por delante. Además, la rodilla izquierda se me ha inflamado y ando con dificultad. El siguiente tramo es una senda que va horizontal a lo largo del costado de las montañas, no sé cómo hicieron el camino empedrado ni la senda en un paraje tan difícil. Eso sí, las vistas son espectaculares:







    La inflamación de la rodilla izquierda va en aumento, empiezo a dudar que pueda aguantar hasta La Calobra. Un poco más adelante está cala Tuent,  adonde llego agotado y con una fuerte sensación de deshidratación




    La cala Tuent es la que más me gusta de Mallorca, no hay edificaciones y al fondo se ven las cimas de la Sierra de Tramuntana. No hay ningún bar ni chiringuito, pero necesito beber. Por suerte sí hay un restaurante, donde me siento en la terraza delante de una botella grande de agua. Se me hace obvio que no puedo hacer los 3,5 km que me faltan hasta La Calobra, la rodilla no me deja andar. Por suerte la barca de La Calobra también para aquí, espero hasta las 17, el  cansancio y la deshidratación son tan grandes que ni siquiera puedo comer algo sólido. La barca llega puntual y vuelvo a Sóller preocupado por si se me ha roto, aún más, el menisco que ya está maltrecho desde hace años. El reposo de la noche ha reducido la inflamación y al mediodía del día siguiente ando con normalidad. Dos días después vuelvo a Tuent, esta vez en el ESTEL, la vista es soberbia,


    Es Septiembre y a la noche solo quedamos cuatro barcos. La previsión meteorológica da tormentas para el día siguiente. Salgo al amanecer para llegar pronto a la cala San Vicente, más al Norte, donde se esperan mejores condiciones. Hay poco viento, no llega a los diez nudos, pero no pongo las velas porque en una zona tan montañosa puede haber sorpresas,..., y las hay. Al cabo de media hora el viento empieza a subir, 13, 15,..., 20 nudos. De pronto vira a Norte y sube a 30 (55km/h). Oigo un ¡blam! ..., las dos cinchas que sujetan el bimini (toldo sobre la parte posterior del barco) se rompen. La sensación de impotencia es tan grande que ni siquiera me da miedo, el viento es demasiado fuerte como para quitar el toldo, todo depende de que la estructura metálica que sujeta el bimini aguante, de momento cimbrea de forma preocupane. Estoy muy cerca del acantilado y veo que el mar, que está casi blanco de espuma, parece más calmado junto a la pared, me dirijo allí y, efectivamente, hay algo menos de viento. Aprovecho para poner dos cabos que sustituyen, hasta cierto punto, las cinchas, y continúo. A los cinco minutos el viento ha disminuido considerablemente, solo 10 nudos. Sigo navegando pensando que ya está, solo ha sido un golpe de viento, pero al pasar uno de los salientes de la costa, otra vez el ventarrón. La estructura metálica está sufriendo mucho y temo que no aguante. Doy media vuelta pensando en volver a Tuent, y a los 5 minutos el viento vira de golpe y se pone de Sur, o sea de proa. Nueva media vuelta  y esta vez sí, el viento disminuye progresivamente hasta quedar en prácticamente nada en la cala de San Vicente, donde doy unas puntadas con hilo de coser velas a las cinchas. Paso la noche allí y reservo amarre en el Port de Pollensa, donde estoy unos días de descanso. Al día siguiente cojo el autobús a Pollensa, a unos 6km. Pollensa es con seguridad uno de los pueblos más bonitos de Mallorca, casi todas sus casas son de piedra y de estilo mallorquín, hay un puente romano (Pollensa fué la capital en época romana) y una plaza en que puedes tomar un refresco para descansar de la esforzada subida al Calvario, recomendable por la magnífica vista.















sábado, 13 de agosto de 2022

SICILIA Sur

   El lunes 8 voy a Marina de Ragusa, para lo cual he pasado el cabo Pessaro y he entrado en la costa Sur de Sicilia. Llamo a la marina y me dicen que espere fuera del puerto a que salgan a guiarme, hay aterramientos en la bocana. La Marina de Ragusa es muy grande, más de mil amarres, tiene las ventajas y los inconvenientes de una marina moderna. Hay servicios y duchas y grandes distancias. En recepción me informan amablemente sobre el autobús para ir a Ragusa, a unos 25km. Es una visita obligada, Ragusa es uno de los centros orígen del barroco siciliano, y tiene fama de ser una ciudad muy bonita. Cojo el autobús, bajo en Ragusa, y,..., decepción, de barroco nada, todo lo que veo es una ciudad moderna. Busco la catedral en el mapa y entonces entiendo, la ciudad antigua son dos zonas separadas entre ellas y de la ciudad moderna. Por los carteles, parece que la zona antigua se llama Ebla, donde también tenía parada el autobús. Anda que andarás localizo la catedral,



frente a la cual hay una oficina de información donde me señalan en un plano cómo organizar el recorrido. Anda que andarás, recorro la primera parte antigua


 y llego al mirador sobre el valle que la separa de la parte más antigua, la vista vale la pena la "passeggiatta",


    Sigo andando y voy recorriendo esta zona, donde están los palacios del XVIII, el Duomo, y varias iglesias,





L


    A la vuelta aprovecho para comprar un par de "arancini" para comer. "Arancino" significa literalmente "naranjito", es típico de Sicilia. La base es arroz que se rellena de muchas formas, con espinacas, berenjena, ragú, quesos, tinta de calamar,...., el exterior se fríe y parece una naranja, de ahí el nombre, aunque también es muy corriente la forma de cono,


    El miércoles 10 voy a Licata, siguiendo la costa Sur, que es bastante plana, tiene un aspecto muy diferente al de la costa Norte


    Llego a la Marina del Sole a las 13, llamo por radio y no contestan, llamo por teléfono y me dicen que un marinero sale con una neumática a mostrarme el punto de amarre y auxiliar en la maniobra, lo que casi es superfluo porque el espacio de agua entre pontones es más que generoso. La marina se encuentra en el interior de un amplio puerto comercial y pesquero,


    En la zona antigua de Licata se mezclan las casas en aparente pésimo estado y minúsculos callejones con antiguos palacios,












    El viernes dia 12 he ido a ver los templos de Agrigento, son el conjunto mejor conservado de los antiguos templos griegos. En la marina me facilitan el horario de autobús, lo cojo por los pelos y poco antes de llegar quedo impresionado por la vista allá arriba de los perfiles de algunos templos, los construyeron de manera que destacaran desde la distancia. El minibús hace una parada en un recodo de la carretera y el conductor anuncia, "Valle dei templi". Bajamos una joven pareja de italianos y yo, hay un templo al lado y vemos la gente andando,..., al otro lado de una valla. Un taxista nos aborda y nos ofrece llevarnos a la entrada de Juno por tres euros cada uno. Son seis km, así que aceptamos. El recinto está bien señalizado, los carteles indican la dirección de la visita. Hay varios templos, algunos bastante o completamente destruidos por los terremotos y las guerras,




 el de Juno está muy bien conservado,




    Del templo de Zeus ha quedado poco en pie,


in


    Al finalizar el recorrido veo que estoy al lado de donde el minibús me ha de recoger, pero este es un recinto vallado y tengo que volver al punto de entrada, 3km. De allí tengo que retroceder otros 3km por la carretera. total una hora de marcha. Cuando llego veo a los dos italianos, les pregunto por dónde han salido y me dicen que han saltado la valla. Nos entretenemos en el kiosco de refrescos, y,..., se nos pasa la hora. El próximo minibus pasará en dos horas y media. Los italianos están muy enfadados porque entienden que el minibús debía haber parado, llaman a los carabinieri, quieren poner una denuncia. Yo me resigno y me pongo a la sombra a tomar un refresco, es mediodía y el sol cae a plomo. Media hora más tarde veo que los italianos me llaman al lado de un autobús que han parado, y que va a Licata (no estaba en el horario). Resumiendo, creo que a la ida lo mejor es bajar en la parada final de Agrigento, y a la vuelta coger uno de los taxis que hay a la entrada del recinto e ir a la salida del autobús en Agrigento, no hay el riesgo de que pase sin parar. De hecho, hemos estado comentando que no tiene sentido que el minibús te pare en un sitio a 6 km de la entrada y en el que al mínimo descuido lo pierdes a la vuelta.

    La siguiente etapa es Sciacca, donde llego el lunes 15. Había reservado con la Lega Navale, pero cuando llamo al llegar no parecen saber nada. Me dicen que espere un poco y me llaman para que entre. Entro de popa y me dicen que ha de ser de proa, voy abarloado. Cuando veo el amarre me quedo de piedra, es al extremo de un pantalán, en un espacio de solo 10m delante del barco que está amarrado allí, y el ESTEL tiene 12. Además hay viento y el pantalán queda a barlovento, les pido que una neumática me de asistencia y me dicen que no tienen. Si no hubiera sido porque había marejada habría seguido al siguiente puerto. Hago tres intentos infructuosos, además del poco espacio, del viento que me separa del punto de amarre y del peligro de enganchar en las amarras de proa del otro barco, hay un par de boyas que me impiden alinear el barco con el pantalán. A la cuarta le doy la vuelta al barco y entro de popa, tengo más control de esta manera, y esta vez sí sale bien, aunque ha sido solo cuestión de suerte que la pala del timón o la hélice no se hayan enganchado con las amarras del otro barco.  Esta vista está tomada desde dentro del puerto, en la aproximación al pantalán


Vista general del puerto


    Por la tarde subo al pueblo, es fiesta mayor. Todo el mundo está en la calle y doy una vuelta por la parte antigua,





    
    La siguiente etapa es Mazzara, pasado el cabo Granítola y ya en la costa Oeste


    A Mazzara había llamado y dado las características del barco para reservar. Llegué sin mayor contratiempo, al disponerme a entrar en la dársena interior de la marina me crucé con un barco gemelo del ESTEL, matrícula de Alicante, que me desearon buena suerte, es una forma poco habitual de saludar entre barcos, pero enseguida iba a comprender. La dársena interior tiene poco espacio, y cuando me adentro para maniobrar mejor el marinero me dice, "por ahí no", miro la sonda y veo que viene justo para mi calado. Doy marcha atrás e intento entrar en el amarre contiguo al que me señala el marinero, que con la mano me dice que no, pero el caso es que el viento me ha empujado hacia ese amarre, y,..., el barco se queda parado, he tocado fondo. Salgo acelerando y después de alguns intentos consigo entrar en mi amarre, que está al extremo del pantalán. Para entonces ya he comprendido el significado del "buena suerte" del barco de Alicante. El marinero impertérrito. Más tarde me cuenta otro español que ha entrado con un barco que cala menos que lo han metido en el amarre arrastrándole con un cabo que le han lanzado.... En la parte exterior, con más calado, quedaba al menos un puesto libre en el que me podrían haber colocado. Jamás volveré a Mazzara.

    La etapa final de la vuelta a Sicilia es Trapani, donde espero unos días a que las condiciones sean adecuadas para ir a Cerdeña. En Trapani he coincidido con Alex i Juan Carlos, con los que hace un año fuí a las Canarias. Alex y yo hemos ido un día a Erice, donde los marinos de la antigüedad peregrinaban para pedir buenos vientos a Venus. Es una subida de unos 700 metros que hoy se puede hacer en funicular. Erice es una localidad turística con barrios de las épocas normanda, aragonesa, italiana, unas vistas impresionantes y unos precios sin competencia.








    El antiguo santuario de Venus Ericina, llamada así porque estaba en el monte Erix,  sobre una roca inexpugnable,


















El retorno

           El lunes 22 salgo para Cerdeña. Al principio ola vieja de más de un metro que va disminuyendo a medida que gano latitud. Inicialm...